Cómo funcionaARTÍCULO
«Un yate para el fin de semana, para seis»
Nueve palabras, y una reserva necesita cuatro datos. Faltan tres. Cuál preguntar primero decide si consigues un cliente o una conversación.
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Respuesta corta
Una solicitud incompleta no es un problema a resolver, es un conjunto de datos que faltan y hay que recoger en el orden correcto. Pregunta primero el que elimina más opciones —normalmente las fechas—, porque cada pregunta posterior sale más barata y el cliente está contando preguntas.
Datos clave
- Una reserva de alquiler necesita cuatro datos: fechas, capacidad, punto de recogida y una franja de precio.
- El primer mensaje suele traer uno o dos.
- Preguntar las fechas primero saca de la respuesta a casi toda la flota y encoge las preguntas siguientes.
- El asistente pregunta lo que falta y nunca vuelve a pedir lo que ya le dieron.
Яхту на выходные, на шестерых
Nueve palabras en ruso, un sábado. Un sistema de reservas necesita cuatro cosas antes de poder responder: qué fin de semana, cuántas personas, dónde se recoge el barco y cuánto espera pagar el cliente. El mensaje trae uno y medio.
Qué necesita de verdad una reserva
Fechas. «El fin de semana» son dos candidatos, y la diferencia entre ellos es la respuesta entera: en uno de los dos media flota ya está fuera.
Capacidad. Seis está dado, y es el único dato que llegó limpio. También es el menos útil por sí solo: acota la lista y no calcula ningún precio.
Recogida. Un yate en una marina y el mismo yate en otra son precios distintos y a veces días distintos.
Presupuesto. Casi nunca se ofrece solo, y preguntarlo de frente hace que una alquiladora suene a que está decidiendo cuánto cobrarte.
Todo el truco está en el orden
Las fechas, primero. Es la pregunta que saca más barcos de la respuesta, y después de ella cada pregunta siguiente es más pequeña: con el fin de semana fijado, el asistente puede decir «de los libres ese fin de semana para seis, dos están en la marina y uno a veinte minutos por la costa», y la pregunta de la recogida se responde sola.
El presupuesto, el último, y mejor no como pregunta. Tres barcos a tres precios es la pregunta del presupuesto con abrigo, y el cliente contesta con una elección en vez de una cifra.
La respuesta que ya no es una pregunta
En cuanto el asistente tiene fechas y capacidad, deja de preguntar y empieza a ofrecer. El tercer mensaje de esta conversación ya no era una pregunta:
Есть три варианта на 5–7 сентября, на шестерых: две в марине, одна в двадцати минутах вдоль берега. Цены за два дня — [tres líneas]. Какую показать подробнее?
Ese es el momento en que una consulta se convierte en cliente. Todo lo anterior era recogida, y la recogida tiene un presupuesto: unas dos preguntas antes de que quien escribe un sábado por la tarde decida que dais trabajo.
Si la flota, la disponibilidad y las reglas de precio no están en un sistema, nada de esto ocurre: el asistente hace sus dos preguntas y luego promete consultarlo, que es donde mueren la mayoría de estas conversaciones. Eso, y no la redacción, es lo que hace a RentAI útil o inútil en una empresa concreta, y por eso existe la lista de preparación.
Preguntas que esto plantea
- ¿Por qué no preguntarlo todo de golpe?
- Porque un formulario que llega como mensaje se lee como un formulario, y un cliente que compara tres empresas responde a la que hizo una sola pregunta. Cuatro preguntas en un mensaje es la forma más rápida de ser la empresa a la que dejaron de escribir.
- ¿Y si contestan a la mitad?
- Coge esa mitad y vuelve a pedir el resto, una vez. Si el segundo intento falla, da una horquilla con los datos que tengas y deja que te corrijan: la gente corrige un número equivocado mucho antes que rellenar un campo vacío.
- ¿Hay que preguntar el presupuesto?
- Como pregunta, casi nunca. Ofrecer tres opciones a tres precios lo pregunta sin preguntarlo, y la respuesta llega como elección en vez de como cifra.